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jueves, 2 de abril de 2020

Medidas COVID19 para trabajadores españoles en Finlandia



 Imagen Covid Medidas COVID-19El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) del Ministerio de Trabajo y Economía Social ha puesto como ejemplo para los trabajadores españoles en el extranjero el siguiente caso:



Soy español, he trabajado menos de un año en Finlandia y en España nunca he trabajado. Me han despedido y me he vuelto a España. ¿Tendré derecho a paro aunque no tenga un año cotizado o eso es solo para los que trabajaron en España?

Usted no se encuentra  en alguna de las situaciones previstas en el Real Decreto Ley 8/2020, por lo que no tendrá derecho a la prestación contributiva prevista en dicha norma. Infórmese sobre la posibilidad de acceder a la renta activa de inserción en www.sepe.es.


Para más información

https://www.sepe.es/HomeSepe/COVID-19/preguntas-frecuentes.html




sábado, 21 de marzo de 2020

Análisis conjunto de Aurora, Armomurhaaja y M

Festival de Cine Finlandés The Hug
CRÍTICA DE CINE FINLANDÉS
Centro Cultural Carril del Conde
Madrid, 19/10/2019

Una vez que hemos criticado por separado las películas finlandesas Aurora, de Miia Tervo, Armomurhaaja, de Teemu Nikki y M, de Anna Eriksson en El festival de cine finlandés de The Hug vamos a analizar brevemente las características comunes de las tres.

Las 3 películas proyectadas no han sido elegidas al azar, sino que llevan el sesgo visible del programador Diego Ginartes. En las tres está presente la muerte, concretamente el suicidio, como una especie de salida fácil a los problemas.

Así, Darian, en Aurora, quiere quitarse de en me
dio porque no consigue una residencia en el país. Veijo, el de Armomurhaaja, también, porque su extremismo animalista le crea sentimientos de culpa, y M por la cruel circunstancia vital de su pasado de abusos sexuales.


Incluso en las dos últimas se muestra el método de suicidio crudamente: monóxido de carbono de un tubo de escape e icineración en Armomurhaaja y asfixia erótica en M. Incluso en Armomurhaaja también aparece la asfixia erótica ejercida sobre otra persona, por lo que o es una fijación del programador del festival o se ha puesto realmente de moda en Finlandia.

En las tres películas fuman como recurso estilístico para indicar que los protagonistas piensan, desesperan, y como simbolismo de un final o del inicio de una acción cuando el cigarrillo se consume.

Si en la primera película se narra una historia eminentemente urbana aunque con una perspectiva social muy de ciudad pequeña finlandesa, en la segunda el ambiente se hace típicamente del agro finlandés, con problemáticas poco corrientes pero plausibles, con un trasfondo político en el que aparecen los “verdaderos finlandeses” y la eutanasia, de actualidad en el país, entretejidas con situaciones atemporales, como la soledad del hombre y de la mujer protagonistas, que les lleva a situaciones de perversión moral, con un final atroz en el que el protagonista se encuentra con su karma y la protagonista encuentra su clímax necrofílico.

Muy posiblemente los 3 directores hablan de su propia experiencia, que en el caso de Armomurhaaja y M adquiere caracteres sórdidos y psicopatológicos, y en M excesivamente reveladores y de una crudeza extrema, sin más freno que la elipsis intermitente, pero que queda suficientemente patente si se piensa la película desde la vida de Marilyn Monroe de adolescente y en la capacidad empática de la directora para plasmar un sufrimiento que parece entender en primera persona.

Cine de alto nivel, muy variado, poco habitual en las pantallas, pero muy finlandés en su temática, para hacernos olvidar a Aki Kaurismäki como único exponente del nuevo cine que se hace en ese país.



Ir a la crítica del 
Festival de Cine Finlandés


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Homenaje a Peter von Bagh

Después del naufragio: el cine de Aki Kaurismäki (1983-1996)






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Crítica a M (2018) de Anna Eriksson


Cartel de la película M
Anna Eriksson
Anna Eriksson es una muy conocida cantante y compositora finlandesa que llegó a participar en la fase clasificatoria de su país para el festival de Eurovisión en 2000.

Fascinada con la persona que hay debajo del maquillaje de Marylin Monroe, vio todas sus películas y leyó la biografía escrita por Sarah Churchwell, The many lives of Marylin Monroe. Entonces comprendió que su propia faceta musical no era suficiente para dedicarle una composición, impulsada por el movimiento Me too contra el acoso sexual a las mujeres en Hollywood, y decidió realizar una obra audiovisual, sin censuras, en la que ella produjese, dirigiese y actuase, incluyendo el guión y la música.


Escena de la película. Un trozo de carne,
el sentimiento de las personas abusadas 
En la película, según su autora, aparecen los sueños que tuvo mientras la preparaba, y que le sugerían la vida y la muerte, tan relacionados con la actriz del maquillaje pálido mórbido y los labios rojos de la pasión. 

Pero también podemos intuir vivencias íntimas y tempranas de Anna cuando cantaba de niña y adolescente para los adultos, escudada en la representación del conflicto de la actriz.


Son imágenes enigmáticas para un profano: la mortificación de la carne con un hacha, enterrar una polilla negra bajo la piel, la laceración con clavos, … y la eterna actitud seductora de la protagonista.


Escena de M, con Marilyn interpretado por
la propia directora. Foto de Matti Pyykkö
M aparece desnuda casi  en cada escena, siempre dispuesta sexualmente, como en una compulsión adquirida que la lleva incluso a abusar masturbatoriamente de sí misma, a coquetear con el suicidio por ahogamiento con una bolsa anudada a la cabeza.

Acaba  seduciendo también a su terapeuta y prostituyéndose con desconocidos, porque no conoce otra manera de relacionarse con los hombres. Y es que M parece el alterego de Anna. Es difícil transmitir la angustia, la despersonalización y el sufrimiento de esa manera si no se conoce de cerca su problemática.


Las máscaras suelen utilizarse en cierto tipo de fiestas sexuales
de hermandades y sectas elitistas a las que, posiblemente,
Marilyn Monroe fue invitada
A lo largo de la historia, la lista de artistas que han utilizado el arte para purificar las pasiones de su ánimo a través de emociones trágicas es interminable.

Anna Eriksson me recuerda en ese sentido a la más famosa y extrema actriz de performances en la actualidad: Marina Abramovic, que utiliza la exposición y mortificación de su cuerpo desnudo porque cree inconscientemente que se lo merece y para que los demás derramen su mal sobre ella, sacien su morbo y expíen sus culpas.

M es una película que se ha catalogado de experimental porque no se entiende -ni siquiera los críticos- y es enormemente perturbadora, haciéndonos apartar la mirada en muchas ocasiones, pero no es más que un ejercicio estético y catártico de bajada a los infiernos sobre abusos sexuales en la adolescencia.

También es una cesión voluntaria, pero condicionada por su pasado, de su cuerpo para conseguir posteriormente escalar en el universo del cine de Hollywood, en el caso de Marilyn, y en los festivales europeos, en el caso de Anna.


Lady Lilith, por Dante Gabriel Rossetti.
asimilado con la Ramera de Babilonia
Marilyn Monroe, en el universo judío de Hollywood, es la Gran Ramera de Babilonia, recipiente de todas las pasiones, físicas y voyeuristas, símbolo de la fornicación, de la lubricidad. 

Metáfora de la decadencia de Roma en su día y de Estados Unidos y de Occidente en la actualidad: brutalidad, lujuria, codicia y paganismo.

En sus memorias, My Story, relató cómo era ese tórrido mundo. "Los conocí a todos. Te sentabas con ellos, escuchabas sus mentiras y planes. Hollywood es un burdel atestado".



... y con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución ... (Apocalipsis 17: 1-2


Una película nada recomendable para el público en general pero sí muy indicada para los críticos más avispados y terapeutas especializados en esta lacra de nuestras sociedades humanas desde el principio de los tiempos.


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Crítica a M, de Anna Eriksson


Entrevista a Anna Eriksson


Marilyn peileissämme







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Crítica a Armomurhaaja (2017) de Teemu Nikki


Armomurhaaja (2017),
protagonizada por Matti Onnismaa

La muerte por eutanasia y el aborto fueron dos temas polémicos en la relajada y casi laica Finlandia del siglo XX.

Toda vez que solicitar el aborto no es más que un trámite en el que puedes alegar que interfiere tus planes de futuro, queda la eutanasia como la única forma legal de muerte en Finlandia que puede generar algo de polémica, y decimos algo porque también es legal como en otros 8 países en el Mundo: en Finlandia se permite la eutanasia pasiva, pero no la activa.

En junio de 2018 el Parlamento finlandés votó por 128 a favor y 68 en contra para legalizar la eutanasia. Se trataba de aprobar una ley que la permitiera en caso de enfermedad incurable con probable desenlace fatal en el futuro.



Veijo con una pala al hombro, como la muerte con su guadaña
El debate previo en la sociedad finlandesa sirvió para que Teemu Nikki recreara una historia en la que traslada la eutanasia activa hacia los animales para que la entendamos mejor, pero se acaba liando en el mismo laberinto lógico –o ilógico- que el resto de los finlandeses y europeos. Porque ¿puede decidir moralmente un ser humano eutanasiador sobre la vida de un animal sano y sobre la de uno que sufre?


Veijo, el eutanasiador
La película introduce en la trama a unos ultraderechistas, una especie de perussuomalaiset, para los cuáles la muerte es un aliciente vital y una prueba de rudeza. ¿Cuán distinta es la moral de Veijo (Matti Onnismaa) que sacrifica animales con solemnidad, de los individuos que matan entre risas para reafirmarse como Petri (Jari Virman)?

De hecho, la cuidadora de un hospital acaba terminando con la vida del padre de Veijo simplemente para favorecerle y salir con él, sin darse cuenta de que Veijo lo quería vivo para que siguiera sufriendo.

En un momento determinado, Veijo le lleva lirios del valle a su padre, unas flores que pueden llegar a ser mortales, y se las restriega por la cara, de una manera muy resentida pues acusa a su padre del trauma que le causó una gran mortandad de sus animales de granja.

Veijo desea mantener con vida a su padre para que sufra.
Los kielot o lirios venenosos se ven al fondo
La simbología mortuoria en forma de lirios aparece de nuevo cuando Veijo y Lotta mantienen relaciones sexuales con asfixia erótica en el bosque.

De hecho, Veijo representa la muerte misma cuando el director lo muestra con una pala para enterrar cadáveres al hombro, imitando a la muerte con su guadaña.

La película deviene en un metraje de horror y perversión sexual con la muerte y la violencia flotando en cada escena, para hacerlas  cotidianas a nuestros ojos y hasta para justificarlas.

El humor negro finlandés y la rotundidad del ambiente rural y sus personajes recuerdan a los thriller norteamericanos del medio oeste, aunque sin la violencia desbordada de esos. El paisaje no es amenazador, sino las mentes de los sujetos que trasiegan por la película.

Buen film de terror y grandes actuaciones del ultra exaltado Petri, del viejo pervertido y trastornado Veijo y de su viciosa compañera Lotta (Hannamaija Nikander), la cuál también trabajó con Teemu Nikki en el cortometraje Tissit (2014) y que recuerda demasiado a la Shelley Duvall de El Resplandor de Kubrik.


Ir a la crítica del Festival de Cine Finlandés


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Trailer de la película Euthanizer
Reel review: Euthanizer (2017)

20° BAFICI: «Euthanizer» de Teemu Nikki (2017)





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Crítica a Aurora (2019), de Miia Tervo

Aurora, de Miia Tervo
Nos sorprende el tipo de acercamiento de Aurora a un tema muy en boga. Un filme de Miia Tervo aparentemente basado en la problemática de los refugiados en Europa, y así se nos vendió, pero que trata realmente de asuntos que preocupan mucho a los finlandeses como el desempleo, la soledad o el alcoholismo, y otros universales, como la búsqueda del amor y el deseo de tener familia.

Ya Aki Kaurismäki ha explotado el tema del inmigrante en Le Havre (2011) y en El otro lado de la esperanza (2017) de manera sensiblera y seguro que Miia Tervo ha visto ambas.

La directora es de Rovaniemi, la misma ciudad en la que transcurre la película, dotándola de un marco de desarrollo con elementos argumentales sobre los que parece tener una experiencia de primera mano, como la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, los escasos recursos económicos, el deseo de emigrar a la próspera y cercana Noruega, los desahucios y el ocio de los jóvenes.

Un ocio que parece que se reduce a emborracharse los fines de semana, a hacer fiestas en casa, ligar, hacer trompos en el hielo y cantar karaoke. De hecho así lo afirma la directora en la entrevista cuyo enlace ponemos más abajo.

El ritmo de la película es trepidante, se nota el impulso de una nativa de Rovaniemi, cuyos habitantes parecen mucho más dinámicos que los de otras partes de Finlandia. Nada es lento, y hasta las motos y los camiones se mueven con celeridad por el hielo, como si lo hicieran en una gran urbe del sur de Europa.

La película refleja muy bien el bullicio de la ciudad ártica en invierno, con sus fiestas en las que hay turistas extranjeros y finlandeses que pasan sus vacaciones de Navidad allí. El abuso del alcohol, las drogas y el sexo no la diferencian mucho de las juergas que se pueda disfrutar en Ibiza, donde corre el alcohol como disolvente universal y que acaba capturando a Aurora.

Escena de Aurora (2018), con Darian a la izquierda
Tervo ha dejado además mucha libertad para que los personajes sean ellos mismos, no se les notan manierismos o artificios que los hagan parecer sobreactuados, si bien se aprecian algunos errores de montaje que afectan a la interpretación, como cuando se ve la espalda flagelada del refugiado Darian y nadie se sorprende, y sin embargo después la persona que lo acoge siente gran pena porque ha leído su expediente de asilado y le ofrece casarse con él para evitar su expulsión del país.

La población extranjera en Finlandia es mucho menos numerosa porcentualmente en Finlandia que en otros lugares de Europa pero causa más impacto por la uniformidad de esa sociedad, especialmente en Laponia, donde trascurre la historia.

Es humorístico que Ulla, una de las mujeres con las que pretende casarse el refugiado protagonista, sea profesora de una escuela del sistema Rudolf Steiner, posiblemente la Rovaniemen Steiner Koulu. La directora la ridiculiza en su aspecto más doliente, llena de prejuicios, con una exaltación prorregufiados y un afán por las manualidades con la que crea varias situaciones aún más graciosas si se conoce esa institución educativa.


Kinky (Oona Airola) y Aurora (Mimosa Willamo)
Fuente: Internet, Dionysos Films
Ello le da una de las características de localismo de las que está llena la película, pero con una temática lo suficientemente europea como para que nos metamos de lleno y la disfrutemos y suframos a partes iguales.

El humor está presente en cada desenlace, contraponiendo la situación trágica, y aunque nos puede llegar a sacar alguna sonrisa, es una película profundamente centrada en el sufrimiento de Aurora, que se ve forzada a emigrar a Noruega por motivos económicos en medio de una situación familiar trágica.

La han desahuciado del piso donde vive junto a su padre y tienen que guardar los muebles en la casa de campo. Su padre ha vuelto a beber para ser acogido en una residencia sanitaria y llega a encontrarse con él cuando Aurora es ingresada con una crisis etílica. 

Esto la horroriza porque ve que su destino puede ser el mismo que el de su padre y decide tortuosamente tomar las riendas de su destino.

La crítica más ácida es para un estado que por un lado acoge a refugiados para proporcionarles una vida mejor pero por el otro descuida a los propios finlandeses.

En cuanto a la niña del protagonista masculino, es un elemento dramático necesario para que Aurora se sienta identificada e intente hacer algo para compensar su infancia y adolescencia perdidas.


Mimosa Willamo como Aurora
Aurora es la protagonista porque es su historia

La tragedia es la de la protagonista, a pesar de que algunos espectadores quieran centrarse en el refugiado por solidaridad y por la sensibilidad social de estos tiempos, pero no es más que una historia paralela y contrapuesta con la que Aurora se encuentra, no olvidemos el título de la película.

La historia de Darian es el relato emotivo que elicita en nosotros un sentimiento de compasión y solidaridad que nos abre emocionalmente para entender la historia de Aurora, a la que estamos a priori emocionalmente cegados por ser atractiva, joven y de un país desarrollado. A nadie le interesa el sufrimiento de un estereotipo de occidente ni reconocer las miserias de sus propios países.

Los prejuicios y la ignorancia de esta chica provinciana afloran en la conversación feminista que tiene con Darian sobre los hombres, a los que teme y desea. También en el desconocimiento que tiene del lugar de vacaciones de los señores en cuya casa cuida a una anciana que resulta ser un gran apoyo en su vida.

Finalmente esta “choni” finlandesa encuentra el amor, superando las barreras de sus prejuicios sociales y personales de mujer nórdica proletaria, feminista e inculta. 

Excelente película, por profunda y divertida. Realmente muy buen cine como contrapunto al que se hace habitualmente en Helsinki.



Club Onnela, en Koskikatu, Rovaniemi
La importancia de conocer el ambiente de esta película

Cuando uno quiere comentar o criticar algo conviene saber de quién proviene la idea; como mínimo si es hombre o mujer, su edad y sobre todo su nacionalidad, si no, podemos confundirnos de plano, porque el punto de vista que sobre el sol tienen los terrícolas no es el mismo dependiendo del punto del planeta desde donde lo observan.

En la película Aurora conviene tener muy en cuenta que la joven directora es nativa de Rovaniemi, la capital de la Laponia finlandesa, y que la acción transcurre en la misma ciudad, una ciudad de 62.000 habitantes en 2016, con una población mayoritariamente joven (el 81% es menor de 65 años), bastante cosmopolita en invierno debido al turismo (500.000 anuales) y con un bajo porcentaje de inmigración (4,7%), muchos de los cuáles son refugiados, pero con un gran impacto social debido a la tradición emigratoria finlandesa y la poca y reciente inmigración.

En 2018 buscaron asilo en Finlandia 4548 personas, de las cuáles 1996 no obtuvieron ni asilo ni permiso de residencia. La situación de Darian, el protagonista iraní, parece desesperada. Tiene una niña pequeña que depende por completo de él, por lo que el derrotismo que expresa decidiendo matarse o casarse parece que no es muy verosímil, a pesar de que la directora, Miia Tervo, afirmase que conoce un caso real similar.

Los inmigrantes integrados que aparecen en la película se llegan a comportar de una manera más severa con los recién llegados que los propios nativos finlandeses, y eso es algo que ocurre incluso en la propia España con la inmigración interior, por lo que éste sería también otro punto a considerar para entender la trama y la dificultad de integración. Aurora es una película profundamente europea, occidental e incluso universal a pesar de sus patentes localismos.


Ir a la crítica del Festival de Cine Finlandés


Enlaces


Entrevista a Miia Tervo


Información poblacional de Rovaniemi


Leffa-arvio: Romanttisessa komediassa pakolaiselle etsitään suomalaisvaimoa





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viernes, 20 de marzo de 2020

El festival de cine finlandés de The Hug

CRÍTICA DE CINE FINLANDÉS
Centro Cultura Carril del Conde
Madrid, 19/10/2019

El colectivo cultural The Huge organizó su primer festival de cine finlandés de una sola jornada con tres películas en VOSE programadas por Diego Ginartes:

-Aurora (2019), de Miia Tervo

-Armomurhaaja (2017), de Teemu Nikki

-M (2018), de Anna Eriksson.


Cuando algún enterado piensa en cine finlandés lo hace casi siempre en las películas de Aki Kaurismäki (El otro lado de la esperanza, 2017) o en las de la Guerra de Invierno finlandesa (Talvisota, 1989).

No piensa que en Finlandia, en general, se haga cine “comercial” o de una temática que podamos llamar “internacional”, y también, en mi opinión, es así.

El cine finlandés se hace especialmente para su consumo en Finlandia, tratando asuntos puramente finlandeses. De hecho, tan sólo los hermanos Kaurismäki han traspasado las fronteras de su país, y hasta residen en el extranjero, Aki en Portugal y Mika en Brasil.

Podría pensarse que se trata de una incapacidad de los directores de Finlandia para contar historias universales o que las historias que suceden en él son demasiado locales, apartados en una esquina de Europa y con un idioma que sólo se habla en Finlandia y realmente difícil de entender.

Las tres películas presentadas a continuación van a desmitificar el cine finlandés que tenemos en mente con una contundencia que nos dejará una huella indeleble en nuestra cultura cinematográfica y son una esperanza para contrarrestrar el cine vulgar, aburrido o ideologizado que se hace en la mayor parte de los países europeos.



Crítica a Aurora (2019), de Miia Tervo

Una película ambientada en Rovaniemi sobre la dificultad de ser una mujer joven sin estudios y sin perspectivas en una ciudad de provincias, con el trasfondo de una emotiva historia de inmigración. Tragicomedia a la finlandesa. 


Crítica a Armomurhaaja (2017) de Teemu Nikki

Cine de horror que utiliza la polémica social sobre la eutanasia en Finlandia para adentrarse en la mente pervertida, macabra y justiciera de un hombre traumatizado en su infancia. La muerte sobre la vida y el karma como argumentos.



Crítica a M (2018) de Anna Eriksson

Se ha calificado a esta película como experimental porque no se ha entendido el mensaje debido a su crudeza. Se trata de un ejercicio de homenaje, estético y catártico, sobre los abusos sexuales sufridos por Marilyn Monroe, con los que la directora se identifica plenamente.



Ver análisis conjunto de las 3 películas




Enlaces para saber más de cine finlandés

Homenaje a Peter von Bagh en Fennia

Después del naufragio: el cine de Aki Kaurismäki (1983-1996)






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miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Finlandia? Del buenismo a la agresividad de la autocomplacencia

Uno de los artefactos exhibidos en la exposición ¿Finlandia?
Fuente: Internet
Exposición ¿Finlandia?
Sala Alcalá 31, Madrid
19/02/2014

El ejercicio de la crítica es una actividad arriesgada, en cuanto que se siente uno facultado para calificar un resultado artístico sin tener un conocimiento exhaustivo de la obra, del artista y de sus circunstancias … 

Y sin embargo se hace, y es tan saludable que forma parte de las personalidades menos gregarias y más honestas de la sociedad.

Muchos sabemos que hay pueblos más o menos sensibles a la crítica. Por ejemplo, los españoles son hipersensibles a la crítica, aunque no tienen ningún rubor en destrozar cruelmente sus mitos y costumbres, y a otros mismos españoles.

Entre los finlandeses ocurre algo de esto: siempre está interesados en la opinión de los extranjeros sobre su país y sobre ellos, pero cuando no les es favorable se vuelven de un huraño insoportable.

Nunca ha llegado la sangre al río, así que me meteré esta vez con la exposición ¿Finlandia? Sí, así como suena. Una pregunta antes de entrar que tuve que dejar con las interrogaciones al salir. Y es que me dejó tan frío como un carámbano on the rocks.

Calificar de muy pobre esta exposición sería pecar de generoso; y me estaría alineando con los acríticos y acomodaticios, esa clase de gente que lo mismo les cuelan un caviar de beluga que una empandilla revenida, y que además saldrá sin rechistar del bar apoquinando una pasta.

No es que quiera que desaparezca esta subespecie humana instalada en el buenismo, esa especie de activistas caritativos hacia los desfavorecidos, ya sean personas carentes de bienes materiales como de actitudes artísticas … pero sí … 

Mostrar una colección de trabajos de admisión a la facultad de Bellas Artes puede ser un ejercicio sentimental -y hasta educativo- interesante, pero no debe constituir el grueso de una exposición que desea promocionar los artistas jóvenes de un país, al menos si no se quiere correr el riesgo de caer en el ridículo más espantoso o de hacer un gran daño al conjunto de artistas de ese país.

Con esta exposición ¿Finlandia?, los comisarios responsables de la selección de las obras y los artistas mismos, han decidido pegarse un tiro en el pie. 

Desconozco si eso forma parte de una performance de realidad aumentada y las motivaciones para ello, pero puedo decir que el talento finlandés no se asomó esta tarde por la salas de Alcalá 31.

Tal vez los jóvenes finlandeses se hayan despojado de sus complejos atávicos y luzcan ya soberbias propias de otros lares –como por ejemplo de éste-. O quizá, en su autocomplacencia y modernidad, a los comisarios finlandeses se les ha ido la olla.



Cuándo
18 feb de 2014 - 30 mar de 2014

Dónde
Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31, Madrid

Comisariada por: 
Javier Martín-Jiménez y Sören Meschede

Organizada por:
Asociación Hablarenarte y Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31


¿Finlandia? recoge una selección del arte joven de Finlandia, país invitado en la feria internacional ARCOmadrid 2014. La exposición, comisariada por Hablarenarte, ha sido producida por la Comunidad de Madrid, junto con Frame Visual art Finland.

Los comisarios finlandeses son: Juha-Heikki Tihinen, Kimmo Modig, Helena Björk y Anna-Kaisa Rastenberger. La muestra cuenta con un conjunto de obras: instalaciones, esculturas y fotografías, de los siguientes artistas: – Jonna Kina (Helsinki, 1984) – Erika Erre (Helsinki, 1979) – Sara Bjarland (Helsinki, 1981) – Jan Soppela (Turku, 1974) – Bita Razavi (Teherán, 1983)



 


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